CALMA, INÚTIL CALMA

CALMA, INÚTIL CALMA

¡La calma llegó a mi vida!
y con ella llegó el silencio.
De lo que era estampida
sólo queda el recuerdo.

De quererte amada mía,
paso ahora a extrañarte,
y a extrañar lo que temía
y fue así que me dejaste.

Y algo que he de confirmar,
es que fue deseo mío,
suplantar mi voluntad
por tus gestos y caprichos.

Y ahora al ver que sí haz ido,
y que sé que ya no vuelves,
me propongo, y no estoy listo,
a hacer lo que se debe.

¡Para qué quiero esta calma!
solamente está el vacío,
de saber mi niña amada,
que es verdad que ya te has ido.

Alonso Quijano
Lima – abril, 2012

______________________

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *