(Basado en hechos reales)
No sé qué hacer. En verdad estoy intentando procesar lo que pasó y simplemente no le encuentro sentido a su adiós.
Cuando la conocí, descubrí en ella a una mujer fuerte, valiente y apasionada. Disfrutaba la vida como nadie.
Ella me enseñó a divertirme.
La verdad es que, a pesar de ser menor que Karine, nunca fui tan fan de salir a bailar o cantar a rabiar en un karaoke, eso lo aprendí de ella… ¡De ti!
Cuando me llamó ayer, no me imaginé que me dejaría como me dejó, ¿pensó un poco en mí?… No sé… ¿pensaste en alguien?
En verdad no sé qué le pasó o cómo pasó… Sé que no fue mi culpa, ¡hice lo mejor que pude!
Cuando entró su llamada no pude dejar de sonreír: después de tiempo sabía de ella y me alegré.
Su llamada fue extraña. Comenzó diciendo:
- Estoy jodida…
Esa no era ella, Karine jamás hubiera comenzado una llamada así; pero, lo hizo y me sorprendió.
No entendía con claridad el contexto y le tuve que pedir varias veces que repita lo que me estaba diciendo. Al final, me pedía un apoyo económico.
Lo poco que entendí fue suficiente para ir al fondo de la olla y raspar los pocos ahorros que tenía. Junté en total mil quinientos soles y fui a verla.
Al llegar, Sofía y Katherine me recibieron, sus risueñas nenas de once y ocho años estaban jugando en la puerta morada de aquella casa amarilla.
Al bajar, las abracé, hacía meses que no las veía, ¡estaban enormes!
Con el barullo, Karine salió, me saludó y me invitó a pasar. Su abrazo se sintió pesado y cadente, era extraño.
Ya en la sala, Karine volvió a brillar por un instante. Sonrió y empezó a bromear conmigo, a preguntarme cómo estaba, a molestarme con mi nueva chamba.
Fue divertido y tranquilizador sentirla así.
Sofía y Katherine entraron al poco tiempo y se sirvieron un vaso de leche y un pan con mantequilla, antes que Karine las mandase a asearse para dormir.
Verla en el rol de mamá siempre me gustó. Desde que la conocí admiraba mucho esa mezcla de madre, mujer, amiga e incluso hija que ella tenía.
La conversación fluyó y mis temas se agotaron en más o menos una hora, preguntó mucho y se burló aún más, era ella nuevamente.
Con las nenas ya dormidas, me tocó el turno de preguntarle cómo estaba.
El rostro se le fue desencajando progresivamente. Los minutos y las palabras barrieron las chispas, los destellos de felicidad que iluminaron a Karine hacía tan solo minutos.
- Estoy jodida…
¡Lo volvió a decir! ¡Como en la llamada! Me enojé. ¿Por qué insiste en hablar así? Esa no era Karine, ese jamás sería el inicio de una oración suya.
Karine diría algo como… no sé… “Las cosas no están yendo bien”, o quizá “La vida está un poco más difícil de lo que esperaba”; pero, no diría “estoy jodida”.
Sé que puede parecer exagerado, que hay muchas personas en el mundo para quienes decir “estoy jodido” es algo cotidiano; pero, ustedes no son ella.
Conocía a Karine lo suficiente como para saber que la relación que tuvo con Jorge, el padre de Sofi y Kath, fue un parteaguas en su vida.
Karine resistió todo lo que pudo y un poco más, hasta que, finalmente, se separó.
Durante todo ese tiempo, Jorge condicionó el cumplimiento de su deber de asistencia familiar a que Karine saliera con él, e incluso que accediera a lo que denominaba ‘intentos de reconciliación’.
Un manipulador de mierda y una mujer sin alternativas: eso eran. Y no es que no tuviera alternativas; sino que, si no eres capaz de ver las opciones, estas no existen.
Karine decidió a mediados del año pasado no ceder más a los chantajes de Jorge, y se plantó firme.
Jorge pasó del chantaje al hostigamiento.
El hombre con el que una vez compartió su vida, se dedicó a enviarle, de cuanto número podía, mensajes diciéndole que fracasaría en su intento de mantenerse lejos de él.
En aquel entonces, cuando Karine me contó lo que sucedía, yo le dije que debía denunciarlo; pero, no faltó el familiar que le dijo “pero es el padre de tus hijas”.
¡Eso no es un padre! ¡por favor!, ¡un auténtico padre no condiciona la pensión alimenticia de sus hijos, no los deja a su suerte! ¡Dejen de hacerle ese daño a las personas que quieren denunciar a una pareja o expareja!
Karine no me hizo caso, no denunció y decidió tomar ese asedio como impulso para hacer las cosas aún mejor. Septiembre y octubre fueron de maravillas.
Las ventas subían, las comisiones estaban jugosas y el pronóstico del 2025 auguraba aún más mejoras.
Todo estuvo bien hasta el 5 de noviembre cuando llamaron a Karine a la oficina del administrador.
No necesito entrar en detalles: la despidieron.
Si Jorge estuvo o no detrás de ese despido, no tengo mayor información.
Karine se sintió devastada.
Jorge redobló los mensajes aquella temporada; pero, ella, hidalga y orgullosa, no cayó.
No comentó con nadie que se había quedado sin trabajo.
Era complicado, debía una cuota mensual de 674 soles a una financiera por un préstamo que realizó para los gastos de la promoción de Sofía.
Además de la fiesta de promo, Karine destinó parte de ese dinero a un emprendimiento que fracasó y a comprar un par de escritorios para que sus hijas estudien.
La cuota de la financiera rondaba por su cabeza, diciembre estaba a la vuelta de la esquina: los regalos, los gastos, ¿cómo los iba a afrontar?
Pasó mil veces por su cabeza acceder nuevamente a Jorge, presentarse derrotada, y que él haga y deshaga con ella para poder nivelarse, y nuevamente volverlo a intentar.
Pasó mil veces por su cabeza que sería la última vez, si accedía a ir con él, y que debía ser la última vez.
La decisión no fue fácil, no quiso tomarla hasta que fuese realmente inevitable.
Para sobrevivir diciembre, Karine se hizo de un préstamo con personas de dudosa reputación. Había tocado fondo.
Diciembre pasó con sus gastos y enero llegó con sus cuentas.
Agobiada por el prestamista, la financiera, por el hecho de aún no haber conseguido un trabajo, por la angustia de volver a Jorge, Karine decidió llamarme.
Cuando llegué con el dinero sabía que, con mucha suerte, me lo devolvería en mucho tiempo.
Después de escucharla y verla así, se me partió el corazón.
Traté de animarla, darle ideas, empujarla a salir del hueco donde se encontraba dando vueltas como un satélite en Saturno.
Hice lo mejor que pude; pero, no lo logré. En medio de nuestra charla sonó el teléfono de Karine.
Oficialmente no sé quien la llamó; pero, sólo una persona sería capaz de ponerla en ese estado de alerta y angustia.
Al volver de la cocina, a donde se fue a hablar, su mirada estaba en blanco. Me pidió que me retire de la casa.
- Necesito estar sola -dijo.
No era quién para refutarle o decirle lo que debía o no hacer. Me despedí, le di un beso y le dije que todo estaría bien.
Ella no recibió bien mis palabras. Era como si no quisiera escuchar de esperanzas o ilusiones.
Salí de la casa, eran las nueve de la noche y me dirigí a mi departamento pensando en que mañana sería un día complicado en la oficina.
No podía dejar de pensar en lo afortunado que era por tener ese trabajo que no es ‘El’ trabajo; pero, que al menos es un trabajo bueno y digno.
Llegué a casa, me di un baño y, antes de prender el televisor, una llamada sacudió mi celular.
Era la mamá de Karine. Karine había sido encontrada por Jorge con espuma en la boca. No había rastro de dinero alguno. Karine estaba muerta.
No sé qué hacer, no termino de entender: ¿Qué pasó? ¿Cuándo fue que pensó en eso? ¿Por qué me llamó? ¿Dónde estaba el dinero?
No he dormido nada y no sé si pueda conciliar el sueño, sólo tengo una teoría en mente que hace cuadrar un poco todo esto.
Quiero creer que Karine accedió a verse con Jorge por última vez, que cuando yo estaba ahí fue él quien la llamó confirmando que iría a verla.
Quiero creer que Karine escondió el dinero que le di en el cuarto de Sofía y que calculó lo mejor que pudo el tiempo para que, cuando llegase, Jorge la encontrase muerta.
Que Jorge abrió la puerta y la encontró retorciéndose, como haciéndole ver el dolor que él le ocasionó todo ese tiempo, quiero creer que tuvo náuseas y sintió asco por él mismo.
Me encantaría creer que esa fue la lógica que la llevó a terminar con su vida y que de alguna misteriosa manera habrá algún tipo de justicia.
Que en algún momento Jorge será condenado por el hostigamiento, acoso y abuso psicológico al que sometió a Karine todos esos años, que la llevó a tomar tal decisión.
Ojalá que en algún lugar Karine haya preparado un expediente con todas las capturas de pantalla, con toda la evidencia necesaria para que el mundo sepa lo que vivió.
Me regalaste la oportunidad de ser la última persona en verte con vida y ahora no sé qué hacer con tu regalo. Adiós, Karine.
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11 respuestas
Una situación que muchos viven y la salida que encuentran no siempre es la que nosotros elegiríamos, ¿Como juzgar?, ¿Cómo ayudar a alguien que lo necesita mientras la misma sociedad o la familia las condiciona o las limita?. ¡ Bien fer !
Triste pero cierto , una realidad vivida día a día donde muchas de nuestras autoridades incluso lo veen como algo inferior , sin valor y sin sentido hasta que haya un muerto y la historia habría terminado .
Y como ella dicen … Un caso menos , esa es la triste realidad de cuándo uno busca denunciar o busca apoyo ya sea de la sociedad o de las autoridades.
Me senti identificada y me movió el corazón ❤️
Un abrazo Fer .
» y ahora no sé qué hacer con tu regalo». 💔 Y yo no sé qué decir, mi mente está en blanco y sin palabras para describir la tristeza e impotencia que se mezclan en mi ser. Espero no desvaloricen la importancia del bienestar y la salud mental. Es mi deseo que en medio de las sangrantes heridas que deje la vida, encuentren el consuelo, las fuerzas y el abrazo que necesiten 🫶
Que buena historia Fer, me conmovió mucho 🥹
Simplemente es cine… Gracias por este grandioso relato ✨💗
No esperaba ese final …
Ojala el mundo le diera la importancia que se debe a la salud mental, a tomar en serio las acciones y acoso que las personas ejercen. Vivimos en un mundo en que se normaliza conductas que claramente poco a poco lleva a que las personas tomen desiciones letales contra sus vidas.
Conmovedora historia Fer.
La salud mental es un tema que aún la gente no comprende bien o piensa que es de la generación de cristal, pero el acoso y el hostigamiento no es algo de tomarse a la ligera, especialmente el que dirán o los lazos de sangre que se tienen… Acoso es acoso. Se que en ese momento uno no puede ver las señales y que luego de mil veces de estar rondando el asunto se culpa de porque no hizo algo. Pero en esas situaciones la persona ya tomó su decisión. Cómo tú dices fue un regalo que te llegó a dar el poder conversar contigo y tener un poco de felicidad, solo recordar los buenos momentos.
Fernando, solo tengo 2 palabras: JESÚS BENDITO!!!
Qué relato tan desgarrador has armado!!!
No puedo poner en palabras lo que he sentido mientras leía tu relato, solo puedo decir que el alma de Karine estará en mis oraciones y que ruego al Cielo que encuentre paz.
Incalificable y probablemente el mejor relato hasta ahora.
Que fuerte. Sin palabras.
Fer, tu relato es muy conmovedor, muy emotivo. Muestras la triste realidad que lamentablemente atraviesan varias mujeres. Desde tu perspectiva nos muestras el dolor, la lucha y el cruel, triste e injusto final de Karine.