Ella tiene los ojos de jaguar,
por siempre camuflados;
muy quietos e intrigantes,
profundos y capciosos.
Ella tiene los ojos de jaguar
y la voz de un ocaso
que agoniza, al sur, brillante
con sus rayos rojos.
Ella tiene los ojos de jaguar
y me gustan, hablan;
y su voz es un extraño arrullo
que me hace soñar despierto.
Ella tiene los ojos de jaguar
y una sonrisa delineada;
y su nombre, la verdad,
creo oí que fue Diana.
Alonso Quijano
Pucallpa – 20/12/10
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