Hoy la luna se sonríe
de tu andar, andar, andar;
con tu paso de gaviota
delineando así la mar.
Hoy mi rostro se sonroja,
roja he vuelto hoy la faz;
pues pensando, ay, en tu boca,
me he acostado a en ti soñar.
Sueño azul, mi dulcinea,
y por tierra hallo tu ser,
en el cielo tus cabellos
y la brisa es cual tu piel.
Suave y fresca, como seda,
tibia y tierna, así es tu piel
y su aroma de canela
me arrodilla ante tus pies.
En tu altar de blancas piedras
que yo mismo diseñé
y erigí en la montaña,
que en tu nombre bauticé.
Hoy la noche se sonríe
de mi rostro sonrojado,
pues caí del todo en cuenta
que de ti me he enamorado.
Alonso Quijano
Mollendo – 25/02/11
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