Eres como un ancla,
como una bola de hierro atada a mi tobillo,
como un collar de ahorque.
Sueño con la mañana en que despierte
y simplemente no te recuerde,
que si te vea por la calle
mi corazón ni se inmute.
Sueño con la mañana en que no te extrañe,
que la amnesia selectiva
seleccione tu espacio y lo ocupe cualquier cosa
no me importa con tal de que llegue esa mañana
donde nunca más te extrañe,
donde no hayan más grilletes,
donde te ignore y tu me ames.