Me costaba mucho respirar, era agotador, sentía como si un carro estuviese haciendo presión contra mi pecho, me sentía tiritar y a la vez sudar esa gota fría que recorre la espalda. Para completar este cuadro, unas ganas de llorar, propias de una depresión severa; era definitivamente, la combinación perfecta para no sentirse bien y más aún con el conocimiento de que eres un ente en medio de gente.
Y más aún si sabes que estás perdida entre la pizarra, tu soledad y la indiferencia de todos. Era realmente cruel. Malditas sean esas lágrimas que no querían caer y desahogar mi alma, malditas, por culpa de ellas tuve un inicio de año desdichado, malditas.
Era ya abril y el colegio era la tortura más grande que tenía que soportar, imagínense, sentada en el rincón más oscuro y lejano de todo el universo, con una compañera que si la nuca me brindaba ya era muy cortés de su parte. Fue tal vez la lluvia que cubría mi alma y el salón, la soledad o mi tristeza lo que hizo que finalmente explotase en llanto. El tiempo sentí pausarse y una lágrima cual ácido mojó mi cuaderno, intenté camuflarme, mas, en ese mismo momento vi la mano de mi compañera cruzar mi espalda y abrazar mis hombros.
Me alegro tanto que sentí aquella lágrima volver a mis ojos, me estaba levantando a abrazarla cuando de pronto todo se volvió extremadamente confuso y a lo lejos oí decir:
– ¡Señorita, despierte… despierte!
Pucallpa – 16/11/10
4 respuestas
Que gran talento tienes Fer, abrirte de esa manera para expresarte y darte a conocer mediante tu escritura es algo muy conmovedor 😭. De todo corazón espero que tengas mucho éxito en este camino que estás emprendiendo 🫶🏼
Me ha pasado de esos sueños más de una vez, y en el salón de clases, jajaja
El colegio y sus recuerdos
Tu talento es una bendición 💫
Amo leerte, me transportas 🫶🏼