Aunque usted no me lo diga,
lee siempre usted mis versos.
Da la vuelta en su universo
la esperanza de que siga;
y confieso, buena amiga,
que mi amiga no es usted,
que yo vivo a su merced,
pues espero yo lo mismo.
Soy sutil como un sismo
sacudiendo una pared.
¡Es el agua de mi sed!
23/05/22
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