DIFERENCIAS AL TERMINAR

DIFERENCIAS AL TERMINAR

En medio del barullo de un patio de comidas, Úrsula y Antonio conversaban sobre las diferencias al terminar una relación por incompatibilidades o por cabronadas.

No hacía poco tiempo que Antonio, reflexionando sobre su vida, había llegado a un argumento lógico y revolucionario, al menos para él.

Pasó que, conversando con una amiga que le contaba sus dramas amorosos, Antonio tuvo una revelación.

– En serio, María, agradece que te estás quitando de encima a una rata, a un cobarde ¿sabes qué es lo verdaderamente jodido? -preguntó- Lo verdaderamente jodido es tener que dejar atrás a una persona que aún encuentras maravillosa.

– ¿Cómo es eso? -preguntó María.

– Veamos tu ex, ¿ok?

– Ok

– Cuando eran flacos, ¿se portó bien?

– Sí

– ¿Segura?

– Sí

– Ojo, no hablo de infidelidades, hablo de la paz, de la seguridad que te aportaba, repito, ¿se portó bien?

María pausó las respuestas con una honda bocanada, casi fue un suspiro, y con los ojos brillosos dijo:

– Mi paz es asunto mío ¿ok?

– Vale -replicó Antonio- entonces reformulo, ¿contribuía a tu paz con sus palabras, acciones u omisiones?

Un nuevo silencio doloroso surgió.

– Sabes que no, ¿a dónde pretendes llegar con esto?

– Dame un momento, una pregunta más, ¿consideras que ahora, como tu ex, se está comportando a la altura?

Las lágrimas caían por sus mejillas; pero, ya no eran lágrimas de dolor; sino, de rabia, de furia contenida, de ganas de mandarlo al garete.

– ¡Carajo! Tú, mejor que nadie, sabes que no ¿a dónde quieres llegar con todo esto?

– Al punto en que podemos concluir que no fue ni un buen flaco ni un buen ex, ¿vale?

– Es obvio…

– Bueno, si es obvio, entonces, alejarse de un mal elemento debería ser lógico. Imagina que, haciendo el balance sólo encuentras que faltó decisión o un mejor timing; pero, que ninguno tiene la culpa.

Es más, imagina que aún tienes argumentos sólidos para decir que es una maravillosa persona, que es un maravilloso ex y que simplemente no era el momento y que, antes de hacerse daño, mejor se daba un paso al costado.

¿Cómo superas eso? Si el amor aún está ahí, o al menos el cariño y la admiración…

María abrazó a Antonio y le dijo:

–  Creo que tienes razón, es increíble cómo, en medio de tu dolor y tu catarsis, incluso ahí puedes ayudarme.

– Mi don, mi maldición -contestó Antonio entre lágrimas y risas.

Sentados en aquel patio de comidas, Antonio le contaría a Úrsula la epifanía que él tuvo, en aquella conversación con María.

Úrsula se sintió profundamente identificada.

Era extraño. Úrsula acababa de establecer, por vez primera, conversación con Antonio, era increíble haber encontrado una definición de lo que su corazón vivía, desde que había decidido separarse de Joaquín.

Joaquín era un hombre maravilloso, un excelente papá, un buen flaco, un gran amante y un hermoso varón, citadino por excelencia y con un hambre de comerse el mundo inigualable.

Úrsula apareció en la vida de Joaquín, y viceversa, luego de haber sido una errante por el país, de la mano de una madre Consultora y Gerente de grandes negocios y un padre militar.

Pasó por el norte, pasó por el sur, recorrió mucho por aire, tierra y a veces mar. Llegar a Pucallpa fue puro azar.

– Fue la putería de algunos gerentes lo que trajo a mi madre aquí y a mí con ella -sentenciaba Úrsula frecuentemente.

La cosa es que, luego de la que sería su última mudanza regional, Úrsula se quedó en Lima intentando una vida universitaria; mientras su madre se establecía en Pucallpa.

La soledad, la distancia y las complicaciones propias de la vida, hicieron que terminando el ciclo 2019-2, Úrsula viajase con desesperación a la casa de su madre.

– No me importaban los zancudos, ni el calor, estaba con ella; además, siempre he amado el campo, estaba en mi salsa -decía al contar su historia.

El punto es que Úrsula no era la única en proceso de reunificación familiar de fin de año, Joaquín era un poco más de lo mismo.

Acabado su año de estudios, él viajó a la casa de sus padres en Pucallpa donde, a diferencia de otras ocasiones, aquella vez su madre lo recibió con un extraño mensaje.

– Quiero que conozcas a la hija de la señora de la casa D, creo que te encantará.

Esa chica era Úrsula y la mamá de Úrsula se había convertido, a lo largo de aquel primer año en Pucallpa, en una excelente amiga y vecina de la mamá de Joaquín.

Entonces, un evento inoportuno atravesó la vida de Úrsula y de todos: la pandemia.

– Mira, la figura es esta, en un par de meses Joaquín y yo nos hicimos mejores amigos, yo vivía en su casa y él en la mía. Es más, claramente nos gustábamos; pero, nos daba miedo cagar la amistad que habíamos construido.

Cuando dijeron que había esa pandemia y todo el alboroto que le siguió, todo el mundo tuvo que tomar una decisión, yo tuve que tomar una decisión con base en una pregunta simple: ¿es aquí, con él, donde quiero recibir el fin del mundo?

Antonio estaba destrozado con tamaña reflexión, aquel 15 de marzo de 2020, cuando se ordenó el cierre del país, Antonio reflexionó algo similar.

Su entonces pareja debía volar a Lima, donde él estaba, el lunes 16; pero, ella no tomó el vuelo.

– Loco, no te eligió, está bien, ya estaba mandando una señal, ¿no te parece?

Antonio no tenía muchas ganas de responder a esa retórica, sólo atinó a asentir con la cabeza.

– Cuando yo me pregunté lo del fin del mundo, supe que ahí era donde quería que me agarrase. Si esos eran los últimos días de mi vida, era al lado de mi familia, de Joaquín y de su familia que quería que ocurran.

Fue una temporada increíble, nos enamoramos, o admitimos nuestro amor. A los pocos meses empezamos a vivir juntos en el condominio y un tiempo después llegó la noticia de mi embarazo.

Fue una alegría enorme en nosotros y en las familias, todo era perfecto. Pusimos dos, tres empresas consolidadas, trabajábamos como unas mulas y al final del día dormíamos al lado de la persona que amábamos, ¿qué más le podíamos pedir a la vida?

Antonio escuchaba con insana envidia el manifiesto de amor que Úrsula hacía para Joaquín, para el padre de su hija, para su ex.

Úrsula había entrado en catarsis y no debía ser interrumpida, Antonio lo sabía.

– Si es que Joaquín y yo nos separamos fue porque ambos queríamos cosas muy diferentes de la vida y eso no es malo, al contrario, es súper bueno.

Él es citadino, él está pegado todo el día al celular con reuniones, con trabajo, él no sabe desconectarse y disfrutar del todo el aquí y ahora.

Yo soy tecnológica también; pero, tengo como mayor aspiración en la vida ordeñar una vaca, prepararle el almuerzo a mi marido en una casa de campo con mis gallinas, mis patos y mis perros, además de mi vaca, obviamente.

No es malo lo que él quiere, ni lo que quiero yo. Sólo que, para ser felices juntos, uno de los dos debería renunciar a su estilo de vida y no es que no hayamos estado dispuestos, es que lo consideramos injusto.

Somos excelentes padres, fuimos una excelente pareja y ahora somos un excelente amor que entendió su final. Decidimos que lo mejor para la bebé, para él y para mí; sería que todos seamos felices.

A sus 28 años, Úrsula acababa de darle una clase maestra a Antonio de lo que era terminar bien una buena relación.

De todos los idiomas y lenguajes existentes, Úrsula decidió hablar con la verdad en aquella contundente catarsis.

Abatido por la historia de vida de su contertulia, Antonio sintió que su razonamiento sobre las diferencias al terminar una relación por incompatibilidades o por cabronadas, quedaba reducido a un pensamiento soso.

Antonio no alcanzaba fuerzas suficientes para continuar con la conversación, debido a este evidente desgaste, Úrsula decidió continuar la conversación:

– Por esto que te he contado, creo que tienes absoluta razón en lo que dices. Si Joaquín fuera un cabrón, hubiera sido mucho más fácil mandarlo al carajo.

Joaquín es un gran hombre y no lo puedo negar, eso hizo tan difícil alejarme de él, concebir una vida donde debía buscar un hombre como él, igual o mejor que él; pero, cuyo plan de vida esté más alineado al mío.

Tienes razón Antonio, es más fácil mandar a la mierda a un cabrón que a un buen tipo, y veo que estás en lo mismo.

Antonio respiró hondo y abrazó a Úrsula, feliz de haber dicho por primera vez en voz alta todo lo que llevaba dentro a alguien que la entendía.

Después de tanto hablar, cada uno tomó un trozo de la pizza -ya fría- y comió en silencio.

En medio de aquel silencio, ambos sonrieron con los ojos y el alma, no hubo más palabras hasta el abrazo final en la puerta de la casa de Úrsula cuando se agradecieron la tarde, la conversación y la escucha.

A veces olvidamos que, tan importante como hablar, es detenerse a escuchar; olvidamos que escuchar, sana, y ayuda a otros a sanar.

 

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9 respuestas

  1. Si es que Joaquín y yo nos separamos fue porque ambos queríamos cosas muy diferentes de la vida y eso no es malo, al contrario, es súper bueno.

    Pocos lo entenderán o están listos para esta conversación Buena reflexión 🙏

  2. Aveces el timing no es el correcto o en algún momento se desean cosas diferentes y si se entiende ello se puede tener una relación grande con tu ex. Lo importante siempre es poder rescatar la amistad que uno tuvo por las que una relación más allá de ello no haya podido funcionar.

  3. Fer, me gustó muchísimo.
    Es un relato muy sencillo, pero también muy cargado de emociones.
    Es verdad, dejar ir a una persona que aun consideras buena es dificilísimo; pero te doy toda la razón en que tener quien te escuche es una gran ayuda. Las emociones de Úrsula son preciosas, ella relata el final de una manera muy sobria, pero muy bonita también.
    Lo hiciste excelente. 10/10.

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