LA CANCIÓN

LA CANCIÓN

Lanza tu bocanada del aire a la mar,
todo aquí es inútil, vano.

Intentas avanzar.

Emerges de la oscuridad hacia más ocuridad,
todos tus esfuerzos vanos.

Todo sigue sucumbiendo.

¡Malditos sean los ojos que me permiten mirarte como al cielo!

Oh infame el cruel destino,
la palabra sin fundamento,
los dolores en las manos,
la ausencia de tus besos,
el sabir amargo del sol la mañana sin ti.

La posición lasciva,
el flujo, la energía que corre sobre mí.

¡Infame el cruel destino!

Se burla más de mí,
y el alma, acongojada, no resiste, no da más
porque sola vive…

¡Malditos sean los corazones que aman!

Se torturan, mueren solos,
porque el amor es para el que odia
y para el que ama la traición;
la genuflexión ante tu agresor,
la humillación, la falta de tu perdón.

La suerte que juega,
lo hace en el aire.
La muerte que juega,
lo hace sun arte.
La gente que piensa,
no va a perdonarme.

Emerges del mar.

Emerges del aire.

Alonso Quijano
19.01.14

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