Estoy seriamente preocupado. Veo con angustia que la tasa de boludos por cada cien mil habitantes se está disparando sin freno alguno.
No descubro la pólvora al admitir que entre nosotros sobreabundan los boludos que generan estas cifras.
Los boludos han existido y existirán por siempre, forman parte del bodegón, del Pantone de colores, de la vida.
No se trata de su presencia, sino de su proliferación descontrolada.
Es más, lo que veo con aún mayor pavor es cómo se alienta la boludez en las nuevas generaciones.
Antes de ahondar en esto, quisiera detenerme a señalar que hay boludos y Boludos.
Mi padre siempre dice que todos, en algún momento, tendremos que ser el boludo de la película.
Lo importante es que sólo sea un par de escenas, y no durante toda la obra.
Y claro, una boludez se le puede escapar a cualquiera; me atrevería a decir que es saludable boludear de vez en cuando y desconectarse.
Es bueno, de cuando en vez, soltar líneas, hacer boberías, boludeces; mejor aún si es con amigos.
El detalle está en que esa conducta no se vuelva crónica.
Ahí es donde empiezan los problemas.
Cuando yo era niño, había niñerías propias de nuestra edad que se toleraban; pero, muchas otras no.
No era, como ahora, que los padres aplauden todo como bueno y hasta los premian por hacer lo que deben.
¡Están jodiendo a una generación completa y no se dan cuenta!
Estos chicos de hoy creen que se merecen todo y que tienen derecho a esto y aquello sin antes cumplir con sus obligaciones.
Sólo eso ya te convierte en un boludo purista; pero, créanme, siempre se puede profundizar en la boludez.
Si las fuerzas policiales están jodidas, en comparación con las demás fuerzas armadas, es porque son la única institución castrense que premia a sus miembros con ascensos en vida.
Ojo, hay mil motivos por los que están fregados; pero, nadie te regala un ascenso al grado superior inmediato por nada.
Los tiempos están por algo. Hubo policías que, gracias a acciones destacadas, lograban hacer carreras de veinte años en menos de siete.
No me lo han contado, yo lo he visto.
En ese sentido, en la Marina, la Fuerza Aérea y en el Ejército te llenarán de reconocimientos y lo que quieras; pero, tu ascenso te lo dan cuando te corresponda.
¿Qué tiene que ver con la casuística hoy analizada?
Estaremos de acuerdo en que las Fuerzas Armadas, salvo honrosas excepciones, es una de las cunas más representativas de la boludez peruana.
Y precisamente aquí se confirma que, donde la gente obtiene cosas que no se ganó en el tiempo, termina aún más jodida.
Veo a tanto niño y niña, a tanto sin talento recibir premios que sólo alientan su boludez, que me encuentro aterrado.
No me tomen por un estirado ofendido por todo. Entiendo bien el humor, el sarcasmo y todo lo concerniente a la sátira.
Si esa gente que se forra por hacer boludeces fuera consciente de que ejecuta el papel de boludo de manera artística: ¡Genial!
El tema es que muchos boludos no tienen ni idea de que lo son, es más, se computan unos genios del marketing y esas cosas.
Creo que estoy encontrando el meollo de mi asunto.
Estoy aterrado por la cantidad de boludos y boludeces inconscientes que veo a diario.
Esa falta de juicio, de criterio, es lo que me trae mal.
Yo soy el primer boludo por elección, y créanme cuando les digo que mi boludez es monumental; pero, no pierdo de vista que es un personaje.
Nunca olvido que así no se puede vivir, que no es la manera correcta de vivir.
Ahí me saltará más de uno a decir, pero ¿qué es la manera ‘correcta’ de vivir?
Bueno, vayamos a Grecia, no entremos en moral cristiana, vayamos a la filosofía.
Aristóteles define el bien como aquello hacia lo que todas las cosas tienden; en el ser humano, ese bien es la eudaimonía.
¿Qué significa eudaimonía? la felicidad o vida lograda y esto, a su vez se alcanza mediante la virtud, que es el equilibrio entre los extremos, el justo medio.
La manera correcta de vivir, la manera de vivir bien es la manera equilibrada entre las opciones de la vida.
Así, la opción boluda de la vida debería ser un espacio de recreo, de distracción, no un lugar de residencia.
Vivir ahí nos terminará jodiendo como sociedad.
Si no entiendes mi miedo abre cualquier red social: Tiktok, Instagram, YouTube (shorts), Snapchat, Facebook… ¡ninguna se salva!
Todas están llenas de boludos y de boludeces; de chicos y chicas de múltiples edades e identidades que sólo piensan en cuál será la próxima boludez a seguir.
No me queda mucha esperanza, creo que hay muy pocas chances.
Una vez escuché a Facundo Cabral hablando de los boludos y señalaba tres cosas:
La primera, que son muchos, no hay forma de cubrir semejante frente.
La segunda, están distribuidos estratégicamente para encontrarte, al menos, uno cada hora.
Y la tercera que, como son manada, terminan eligiendo al presidente.
Yo creo que debemos iniciar una campaña de desnaturalización de aquellas personas que se nacionalizaron boludas.
Creo que es necesario que bajemos, cuanto antes, la tasa de boludez que sólo viene en aumento.
Pero, sobre todo, creo que es necesario que entendamos que la humanidad lo necesita ya.
Necesita nuevos Galileos, nuevos Einstein y nuevos Jobs, queriendo cambiar el mundo.
Necesitamos gente boludeando y pensando, y no boludos pensando.
3 respuestas
Maestro. Me ha dado risa en muchas partes aunque es una reflexión muy profunda.
Fernando… ¡Cielos santo!
En pocos relatos tuyos escucho tu voz y leo tus emociones como las has plasmado en este relato.
Fue exquisito leer cómo defines el KPI más crítico de la sociedad actual y es verdad, todos somos boludos de tanto en tanto, pero no podemos seguir permitiendo a que la siguiente generación pague y continúe el ciclo interminable de la vida vivida en completa boludez.
Mi tío es contralmirante en retiro de la Marina de Guerra del Perú, espada de honor de su promoción y él sí que se ganó sus galones con esfuerzo; te daría toda la razón sobre tu opinión general sobre la boludez humana actual.
Como sospecharás, ame tu relato más de lo que usualmente me gustan y no pretendo calificarlo
Pues si… Llenos de boludos… Una realidad que afecta mucho y bueno que se está normalizando todo ello, estoy con el mismo miedo que tu, nos tildan de no seguir las tendencias, o de estar en un pensamiento antiguo, pero no sé dan cuenta que se pierde el esfuerzo y la satisfacción de lograr algo significativo con ese esfuerzo.