La primera vez que escuché sobre el reloj biológico me pareció una reverenda estupidez. Sentí en su momento que era una excusa, una gran excusa para justificar cosas que hacemos o dejamos de hacer.
Los años pasaron, y el chiquillo que escuchó en su pubertad sobre el dichoso reloj siguió adelante, hasta que un buen día el corazón latió más fuerte. No era un preinfarto (aunque sospeché al respecto), era un impulso visceral, una energía compulsiva que surgía de muy adentro. Un ruidoso tic-tac empezó a remover mi neurosis.
Desde aquel momento, muchas de las decisiones de mi vida han estado marcadas por el ritmo de dicho reloj. No soy ninguna víctima de las circunstancias ni un esclavo del destino; solo he cambiado el paso en algunos bailes para caer en tiempo.
Los designios del corazón son complejos. No se puede pretender entenderlos todos de buenas a primeras; es más, no se puede entenderlos todos y ya.
¿Cuáles son los designios de mi corazón? Esa es una pregunta tramposa que, siendo optimista, me llevará la vida entera responder. Por mientras, sé que tengo un impulso enorme por amar, por darme, por entregar quién soy.
En la medida de este impulso hago gran parte de las cosas, por no decir todo. Si escribo, es porque es una manera de darme; si socializo, es porque es una manera de servir; cada vez que me detengo a escuchar a alguien, siento genuinamente que estoy amando.
Soy una persona que necesita tener parámetros para fluir. Eso de la libertad por la libertad no es algo que me venga del todo bien. Dentro de estos parámetros, con mis más de treinta años de vida, he encontrado categorías para querer. En mi tabla de clasificación, todos los seres humanos son dignos y merecen ser tratados con dignidad.
Ahora empieza el viaje del amor. Cuando yo conozco a alguien, esta persona pasa de ser un NN a ser un conocido (lo sé, mis términos son súper vanguardistas). Si un conocido me cae bien, y más aún, si yo le caigo bien a ese conocido, se abre la posibilidad de iniciar una amistad. La amistad, como en algún momento dijo Borges, puede prescindir de la frecuencia. Un amigo es un ser especial, es una constante del universo.
Siempre me resulta curioso cuando escucho a la gente hablar sobre «recuperar» amigos. A mí me hace un ruido enorme porque, para mí, no se puede recuperar una amistad, ya que la amistad que se pierde nunca fue una amistad. Me explico: no digo que dos amigos no puedan mandarse al carajo de vez en cuando y pasen un tiempo reflexionando en su esquina del ring, pero no existen los ex amigos.
Si hoy ya no me hablo con un amigo y deseo sostener dicha condición de manera permanente, me cuestionaría cuán «amigo» fui de dicha persona. No puedo no pensar en Neruda diciendo: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, y muy probablemente esa sea la única disolución posible que le encuentro a una amistad: un cambio tan radical del ser que nunca más se pueda identificar con quien antes fue su par.
La amistad madura, cuajada en el tiempo, mordida y magullada por la vida, termina naturalmente en el amor. ¿Qué tipo de amor? Ahí está el detalle. La filosofía contempla tres tipos de amor: eros, philos y ágape. La amistad sólida ha de derivar inevitablemente en alguno de estos tres tipos de amor.
El eros es ese amor pasional, es pasar de la admiración al fuego del deseo. El eros transformará la amistad en una relación sexual afectiva o simplemente la consumirá en su fulgor. Es un fin arriesgado y doloroso para el proceso vivido, pero es lo que es.
En el philos, el amor nunca adquiere una connotación pasional sexual, sino un sentido del cuidado, de la protección, del guiado en la vida. La amistad vestida de philos nos vuelve hermanos, nos vuelve familia, nos vuelve uno y nos permite decir uno de los «te amo» más bonitos que existen.
Recuerdo mucho cuando tuve, hace más de diez años, la oportunidad de enseñar inglés a un grupo de estudiantes en la universidad. Cuando trataba de explicar el uso de la palabra «amor» en inglés (sin entender bien lo de philos, eros y ágape), surgían siempre las risitas cómplices. Me tomó una semana encontrar cómo explicarles las cosas a esos chicos, pero creo que valió la pena.
Mi planteamiento fue el siguiente: ¿Qué no harías por tu mamá, tu papá o una persona especial? ¿Tendrías algún límite? ¿Pondrías peros a donarle una unidad de sangre o un riñón? Claramente no a todos, pero a esas personas por las que sí lo harías, ¿por qué lo harías? Por amor.
En ese sentido, amar a otra persona no tiene por qué circunscribirse al plano sexual. Puedo amar a mis padres, puedo amar a mis mejores amigos, a mis mejores amigas, a mis hijos. Gracias a Dios, el músculo del amor es bien flexible y alcanza para todos.
El ágape es el nivel más sublime del amor. Es el nivel más puro y desinteresado, más casto y santo. El ágape es ese amor donde eres uno en el otro, con el otro, por el otro, para el otro sin dejar de ser tú. Para los mortales como nosotros, es una aspiración. El ágape es, como el horizonte, una utopía, y la mejor explicación sobre lo que es una utopía y su utilidad la escuché de Eduardo Galeano citando a Fernando Birri, cuando dijo: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
El ágape es un amor aspiracional, es el meta-amor, es a donde deberían llegar nuestros corazones en algún momento. Por mientras, debemos seguir batallando entre los dolores de la vida, el eros, el philos y los desafíos de vivir.
Hace no tanto, el bendito reloj biológico volvió a marcarme un ritmo. El corazón saltó y una fuente de philos brotó de mi interior de manera descontrolada. Seguramente tuvo que ver mi último paso por las aulas de la universidad, donde pude conocer tantas mentes inquietas y ávidas de conocimiento.
Es imposible que no guarde relación mi reloj, mi cátedra y mi corazón.
De todas mis interacciones, una en particular ha trascendido y me ha vuelto papá. No pensé que pasaría; es más, siempre me pareció bien ridículo, pero heme aquí. Soy papá. No puedo no sonreír al escribir esto, pero así me dicen y así me comporto.
Conversando al respecto con una amiga del alma, me advirtió del riesgo de «autopercibirme» papá. Si bien al principio lo tomé a la ligera, las palabras de esta mujer (que sabe darle siempre al clavo) me sacudieron.
-Va a llegar el día en que en verdad te necesite, en que quiera que su papá lo deje todo y vaya en su auxilio. No es broma, señor, piensa bien porque si no piensas estar a la altura, mejor ni te metas -afirmó ella.
El desafío estaba planteado, y mi corazón estaba ansioso por decir que sí. Sí quiero acompañar todo lo que se me permita ese crecimiento. Sí quiero hacer todo lo posible para ese proceso. Sí quiero que sepa de mis errores y aciertos para que procure tomar la mejor decisión posible.
Sí quiero alfombrar sus caídas y sí quiero algún día tener nietos. Sí quiero que sepa que hay gente para ella. Sí quiero que sepa que del dolor más profundo puede salir la flor más hermosa. Sí quiero que tenga fe en algo y pasión en todo lo que hace.
Sí quiero que pueda llamarme a llorar cuando el mundo se derrumbe por una uña rota o porque su corazón sucumbió ante la noticia de la pérdida de la vida de su mejor amigo… semanas después de la partida de su mejor amiga por el mismo y traicionero camino.
Sí quiero estar ahí. Quiero que el día que, si Dios lo permite, tenga un hijo o hija, sepa que tienen una hermana. Quiero estar ahí, como lo aprendí de mi padre, como lo aprendí de los modelos de grandes padres y hombres a lo largo de la historia.
Estar ahí no es fácil. Más fácil sería no meterme en mambos complicados y simplemente fluir, como tanto le gusta a mi generación. Gracias a Dios no me sale. Gracias a Dios soy un quilombo espectacular y sólo quiero dar mucho, porque mucho he recibido en esta que no es la mejor, pero sí es una maravillosa vida.
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15 respuestas
Brillante
Amor, lenguaje universal y desbordante que solo se puede entender sintiéndolo.
Hermoso
Que excelente relato ✨⏱️
Mereces mucho más de lo que ya tienes, por ser un ser maravilloso y fuerte 💪
El verdadero significado de una amistad, única y extraordinaria, ser oídos y soporte cuando tu amigo o amiga necesita de nuestro apoyo incondicional en situaciones atípicas de la vida. Eres brillante Fer 💫👏.
Sr. González-Polar Abensur… una sola palabra: EXCEPCIONAL. Es de lo mejor que has escrito hasta ahora. Sigue así!!!
No me pidas financiamiento, pero sí tienes mi apoyo jajaja jajaja jajaja 🤣🤣🤣🤣🤣
Leo todo lo que publicas cada semana. Y por lejos, esto es lo que más me ha gustado, hasta ahora. Muy íntimo y profundo.
Muy bueno, Sigue así Fer. Realmente tienes un gran don.
Bonito y relajante relato. Tantos nombres y recuerdos venían a mi mente mientras leía.
Hermoso, conmovedor, intimo, 👏👏👏👏
Siempre he sido fan de escucharte y de leerte. Usas las palabras correctas en los momentos correctos. Gracias por deleitarnos con tanto.
Siempre dejándome sin palabras, Fer. Realmente todo lo que escribes me deja varios días pensando. Sigue así 🫶🏼🫶🏼🫶🏼
“cada vez que me detengo a escuchar a alguien, siento genuinamente que estoy amando”.
Precioso.
Es muy interesante los tipos de amor, mucha gente realmente no se da cuenta de ello y cree que el amor es solo el tipo que se da en las películas románticas pero estamos rodeados de amor y es hermoso verlo en sus diferentes formas.