Diez y mierda de la noche
y en mi cuarto estamos solos
mi basura, mis poemas,
mis torturas y mis goces.
Diez y mierda de la noche,
de seguro no te encuentro,
es inútil ya buscarte,
como ver lo es para un ciego.
Diez y mierda de la noche,
cuando todo ya está oscuro,
me doy cuenta que en el fondo
sí brillaban mis problemas.
Diez y mierda de la noche
y el reloj en sus silencios
me confiesa que ha cambiado
de minuto el minutero.
Alonso Quijano
Lima – 09/11/10
______________________