Te espero, con miedo en la mirada,
acompañado de un café
frío de esperarte;
pero, aún te espero.
Te espero con desesperanza;
No creo que llegues,
el café, aún más frío;
pero, aún te espero.
Te espero como a una llamada
que, urgente, no suena;
en fin, estoy apenado;
pero, aún te espero.
Ojalá llegues, digo, sería interesante;
pero, sé que no lo harás,
¡Romperé lo que te traje!
Eso no debí contar.
Te espero, decepcionado de mí
porque creí en tu llegada,
pero ya no te preocupes,
no vengas, ya no estoy.
Alonso Quijano
Lima – 19/09/10
Pd: para Poliana, te esperé
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La loca de san Blast