Sentada en el avión que la llevaría a casa, Paz tuvo un presentimiento angustiante sobre el futuro. Vio traición, dolor y arrepentimiento; pero, sujetó fuertemente la mano de Marco y se durmió.
Paz y Marco se conocieron en 2019. Un año después, los amigos se convirtieron en enamorados y la relación empezó a crecer.
Al inicio, Marco se presentó como un tipo muy detallista y casual, un romántico de aquellos y para Paz eso fue una novedad.
Debido a los imbéciles que conoció Paz, las esperanzas de encontrar un buen hombre, que él se enamore de ella y ella de él, eran poco alentadoras.
Y es que esa incertidumbre no deja de tener una lógica válida.
Somos nosotros quienes elegimos a nuestras parejas, quienes nos enamoramos; es a nosotros a quienes nos atraen determinadas personas y patrones.
Romper estos patrones no suele ser una tarea fácil, es más, muy difícilmente logramos romper del todo esos patrones de atracción, a menos que se realice una buena profilaxis emocional.
Las pocas esperanzas de Paz estaban bien justificadas en la insana atracción natural que tenía por los perdedores, por los buenos para nada, por los quebrados que luego te quiebran.
Marco era diferente y eso a Paz le voló la cabeza.
Era como si Dios finalmente la hubiera escuchado y le hubiera puesto a un buen hombre al frente. Marco era fuerte, pero cuidadoso; fiero, pero detallista; analítico, pero emocional.
Un combo perfecto, una sublime fantasía, una clásica fantasía femenina… y Marco lo sabía.
El tiempo hizo lo propio y en los años que siguieron, el brillo de pirita de Marco se fue apagando, dejando paso a quien realmente era.
Paz no podía aceptar lo que sus ojos le decían cuando ya no veía al hombre de infinita virtud del que se enamoró.
Paz se empezó a culpar, empezó a revisar qué hizo mal para que Marco cambiase; pero, no lograba dar con la respuesta.
Por eso el día que Paz descubrió, por primera vez, que Marco le fue infiel, sintió más culpa que rabia, más culpa que indignación.
Era lógico, para que el hombre perfecto haya mirado a otro lado, ella definitivamente tenía que ser quien falló.
Sin que se lo pidiera, Paz perdonó a Marco e incluso pidió perdón por los errores que ella tuvo en la relación. Marco aceptó el perdón y la perdonó.
El control, desde aquel momento, fue hegemónico para Marco quien siguió engañando a Paz las veces que tuvo chance y las que no también.
Paz se sintió cada vez más triste, vacía y fea. Se convenció que ella era quien seguramente estaba desbaratando la relación con sus reclamos ante los cambios de Marco.
Pasó una segunda y hasta una tercera infidelidad antes que Paz le pidiera un tiempo. Fue un chispazo, un relámpago de autoestima, lo que le llevó a pedir una pausa.
Marco entró en pánico, supo que estaba a dos movimientos del jaque mate y reculó. Volvió a ser el encantador tipo del que Paz se enamoró hacía cuatro años.
Las mejoras de Marco no fueron indiferentes para Paz quien se sintió aún peor al ver como su amor florecía lejos de ella.
Cuando Paz suplicó a Marco retomar la relación, él le pidió tres días para pensarlo con calma.
- Déjame darte una respuesta serena, ahora estoy demasiado emocionado y si es que tú y yo volvemos será para pasar el resto de la vida juntos.
Paz quería firmar cuanto antes esos papeles y que finalmente llegue ese y vivieron felices por siempre.
La relación se retomó y empezaron a vivir juntos; pero, las cosas rápidamente regresaron a ser más de lo mismo.
Afortunadamente para Paz, ese 2023 corrió como agua en el río. Cuando reaccionó, los días para volver a casa a pasar fiestas con sus padres se encontraban cerca.
Los papás de Paz habían notado distinta a su hija; pero, estuvieron a un costado como espectadores, atentos a cualquier pedido de ayuda.
A pesar de ese convencimiento de brindarle a Paz el espacio que necesite para resolver sus asuntos, Esteban, su padre, le compró sin consultar el pasaje de ida a casa.
La noticia de su viaje alegró de más a Paz quien apareció con una sonrisa enorme.
- ¿Qué pasó?, ¿por qué estás así? -preguntó Marco.
- Me voy a casa a pasar fiestas, mi papá me compró el pasaje -respondió Paz.
- ¡Qué lindo, mi amor!, oye, estuve pensando ¿No crees que sería un buen momento para ya conocer a tus padres? -replicó Marco.
Paz se quedó helada.
Durante todo el tiempo que estuvieron juntos, Paz se preguntó recurrentemente cuando es que presentaría Marco.
Con los años y dolores, la idea de presentarlo a su familia se fue enfriando, ¿para qué?
¿Para qué lo presentaría si es que la relación no estaba bien? ¿Para qué haría el trámite si es que las luces del final empezaban a asomarse al horizonte?
Las dudas no la dejaban tomar una decisión.
- ¿De verdad quieres hacerlo? -preguntó Paz, casi en un susurro.
- Amor, sólo si tú quieres. Si tú quieres, yo quiero -respondió Marco con una sonrisa tranquila.
- Yo quiero… pero también quiero que no lo arruines. Que no hagamos esto para terminar peor -dijo Paz, con la voz temblorosa.
Marco la miró a los ojos y apretó su mano suavemente.
- Si no quieres que vaya, dilo. No hay problema -replicó, buscando calmarla.
- Sí quiero… creo que sí quiero. Pero, por favor, no la cagues, ¿sí? -dijo finalmente, dejando salir un suspiro pesado.
Marco sonrió y abrazó a Paz, consultó las fechas e inmediatamente compró su pasaje para ir a conocer a sus suegros.
La idea de acabar el año en casa de ella, con la familia de ella, en el espacio de ella fue mucha presión para Marco.
Esta mezcla de presión e ilusión entre ambos, hizo que las semanas previas al viaje fueran casi tan lindas como las que vivieron al inicio de la relación, hacía ya cuatro años.
Sentada en el avión que la llevaría a casa junto a su amor, Paz tuvo un presentimiento; pero sólo atinó a sujetar fuertemente la mano de Marco y se durmió.
Al despertar ya estaban en casa, ya estaban en su hogar y Marco, con la sonrisa bien dibujada, saludaba y era recibido por todos.
Fueron tres semanas las que pasaron ahí.
Marco conoció a todos los familiares de Paz, a sus amigos, sus lugares favoritos. Marco pudo profundizar como nunca en ella.
Paz se sintió descubierta, felizmente presentada ante su chico, su hombre, su amor. Todos los problemas que tuvieron todos los meses previos se habían acabado. Paz estaba en paz.
Los días avanzaron y luego de despedirse de sus padres en el aeropuerto, Marco y Paz subieron al avión que los llevaría de regreso.
Mientras hacían la cola para subir al avión, Paz susurró al oído de Marco con una sonrisa:
- Gracias por no cagarla.
- De nada, mi vida -respondió Marco.
Marco estaba extenuado porque la noche previa tuvieron una gran fiesta de despedida con los amigos de Paz. Al subir al avión, se conectó al wi-fi y empezó una serie que lo arrulló.
Paz acomodó a Marco para que descansara bien cuando un mensaje entró a su celular.
- Avísame cuando llegues, corazón, ya quiero verte.
El mensaje en el teléfono de Marco era de su contacto Loco Juan.
Juan era un amigo de Marco, Paz lo conocía y le llamó la atención.
El Loco Juan tenía de foto de perfil una señorita de aguda silueta y mirada seductora, cabello largo y oscuro. El Loco Juan tenía como foto de perfil la foto de Andrea, la mejor amiga de Paz.
En silencio y con los lagrimones cayendo en contra de su voluntad, Paz se dio a la tortuosa tarea de revisar aquel infame chat.
La conversación era la de dos amantes, la de dos personas en una relación estable y bonita, como la que Paz anhelaba para ella y Marco.
El chat contaba con esas famosas fotos de una sola vista ya revisadas que eran respondidas por emoticones de fuego, diablitos morados y personitas sudando con la lengua afuera.
Cuando concluyó su tortura, Paz envió capturas de toda la conversación a su chat y eliminó la evidencia en el teléfono del infiel.
Luego de aterrizar, Marco y Paz tuvieron que volver juntos a casa, deshacer las maletas, lavar ropa y dormir en el mismo catre.
Paz aguantó las náuseas y esperó al día siguiente para que Marco estuviera fuera de casa y pueda tomar acción.
Sollozando, Paz llamó a Samuel, un buen amigo, y comenzaron la mudanza no notificada de Marco.
Con una furgoneta, Paz envió todas las pertenencias de Marco a casa de sus padres.
Mientras se realizaba la mudanza, Paz llamó a un cerrajero para cambiar la chapa de la puerta principal de su casa, y para las dos de la tarde ya no quedaba rastro de aquella convivencia.
Luego de almorzar con Samuel y darle las gracias por el apoyo, Paz escribió el que sería el último mensaje que le enviaría a Marco.
- Marco, sólo te pedí una cosa, sólo te pedí que no la cagues; pero, eres incapaz de hacer lo que prometes o de cumplir con aquello con lo que te comprometes.
Ya me haz hecho mierda suficiente tiempo y he aguantado como cojuda, porque pensaba que era yo quien te cambié para mal, que era yo quien te orilló a portarte así; pero, ¿sabes? No es mi culpa.
Todo esto que permití y que nos hiciste ya se acabó. Quédate con el Loco Juan, con Andrea o con quien quieras; pero, conmigo ya no.
No vuelvas, ni lo intentes. Mi casa ya no es tu casa, acabo de enviar todas tus cosas a casa de tus padres y estoy muy segura que no hay nada tuyo aquí.
Miento, si hay algo tuyo aquí, aquí sigue y seguirá siempre el sabor amargo de tu traición: cagón, desleal, infiel.
Hasta nunca, Marco.
Presionar el botón enviar fue una de las cosas más difíciles que alguna vez en sus 27 años hizo Paz.
Al ver el mensaje con las dos aspitas, que confirmaban que llegó al teléfono de Marco, Paz procedió a bloquear y eliminar el número de su ahora ex enamorado, ex pareja, ex conviviente.
Paz se acostó y durmió como nunca.
Cuando la mañana llegó, Paz despertó ligera por primera vez en años. Abrió la ventana mientras ponía a pasar café, respiró hondo, y el mundo era distinto, parecía que finalmente habría un nuevo día para ella.
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7 respuestas
Como dice esta frase » tarde o temprano la verdad sale a la luz» a veces sin buscarla. Este relato me impresionó bastante al saber que en uno mismo está la decisión y a pesar de lo difícil que pueda ser siempre habrá un nuevo día.
Excelente relato Fer ☺️
A veces un poco de amor propio es muy importante para que no sucedan estas cosas
Qué cólera y tristeza me dió :c
Que bueno que al final jugó todo por su tranquilidad
Fer,
No tengo palabras para describir el colerón de Paz, excepcional, un final algo retrasado para una relación completamente hongueada, pero qué rico final!!!
La evolución de Paz es notable: pasar de culparse por la infidelidad a decir «no la cagues». El cambio en su forma de ser es tres semanas es increíble.
Lo disfruté mucho.
5 estrellas
Nunca es tarde para abrir los ojos y darse cuenta de lo que en realidad pasa.
Pues es una situación que muchas personas pasan… Pero las cosas pasan por algo. Se dió cuenta de todo, la verdad salió, ya se valora a si misma y pudo hacer lo que a muchos les cuesta, decir adiós y dejar ese peso ahí. Seguir adelante y recuperar su escencia.
La valentía de ella, pocas logran obtener…. Abandonar un hogar, con quién creías que era el amor de tu vida, con quién estabas construyendo un futuro. Es difícil de superar, pero no imposible y ella lo logró. Ella perdió su tiempo, pero él perdió a una gran mujer .